{tab=EL DECALOGO DE LA VIDA}   

El decálogo de la vida

 
  1. Dichoso si al abrir los ojos cada mañana descubres que estás vivo y eres capaz de agradecerlo de corazón.
  2. Dichoso si tu primer pensamiento lleva la ilusión del que afronta el día como el día primero del resto de la vida.
  3. Serás dichoso si tienes un proyecto y un mapa de ruta para hoy, porque sólo así merecerá la pena que te levantes.
  4. Dichoso si descubres que no estás solo, que hay personas con rostro, que hay compañeros de camino, que hay gente maravillosa, que queda "buena gente".
  5. Dichoso tú si alguna vez caes en la cuenta de los detalles, los pequeños gestos, las cosas pequeñas que caminan a tu lado y que van descifrando los planos de tu felicidad.
  6. Serás dichoso si la gente busca estar a tu lado porque eres un oasis de paciencia, de ternura, de comprensión. Tú eres semilla de paz.
  7. Dichoso si eres amigo de la gente, si inspiras la suficiente confianza como para que haya al menos una persona que te entregue la llave de su vida.
  8. Dichoso si te esfuerzas en ser libre y responsable de ti mismo y tus actos, porque la libertad es el mayor don que se te ha confiado para vivir elegantemente la vida: Ser tú mismo para ser feliz.
  9. Dichoso tú si al final de la jornada eres capaz de recostar tu pensamiento en el pecho de Dios, para decirle muy bajito, al oído: Gracias Señor Dios por la confianza que tienes puesta en mí, que no me falte tu aliento para que yo siga narrando la historia de mi vida.
  10. Ama y serás dichoso. Quiere a la gente y trátala con cariño.Déjate querer. Quiérete como eres. Si alguien te ofende demuéstrale tu gran poder perdonando siempre. Te examinarán del amor que has sido capaz de vivir y compartir. Ama, porque el amor es lo último que pasa: no pasa nunca. Amar es hacerle cosquillas a la vida para que donde tú estés broten en todo momento alegría.


(Misión Joven)

 {tab=Abrir los ojos} 

 

 Abrir los ojos                                                       

A uno de mis mejores amigos le han comunicado que quedará ciego en poco tiempo. Es irreversible.

Dicen que los ojos son el espejo del alma.

¿Seré capaz de abrir los ojos cada mañana al despertar y no dejarme admirar de estar vivo y respirar?

¿Puedo pasar al lado de un niño que me mira buscando mi sonrisa y fingir que no lo he visto porque voy preocupado por mis cosas?

Tengo dos ojos y veo.
Se me ha dado el don de disfrutar de todas las maravillas que yo esté dispuesto a mirar y a caer en la cuenta de que llevan ahí mucho tiempo delante de mi.

Ver con buenos ojos.
Mirar a los ojos fijamente y callar, es la manera de comunicarse directamente, sin intermediarios y llegar directo al corazón y a la mente del otro.

Abre los ojos y agradece.

Abre los ojos y maravíllate.

Abre los ojos y calla.

Abre los ojos y denuncia injusticias.

Abre los ojos y ayuda al hermano.

Abre los ojos y camina por donde debes caminar.

Abre los ojos cada mañana y saluda a la VIDA que te sostiene.

(Misión Joven)

 

{tab=Meditación para un atardecer}   

 

 Meditación para un atardecer                                                                                                                       

Experimenta la maravilla
de haber nacido y de crecer.
Y haz que cada día, cada hora,
   cada momento sean nuevos para ti.
 
Sé conciente de los límites
de tu oficio de ser persona.
Acéptate como eres
pero sueña con lo que puedes ser
y trabaja para llegar a serlo.
 
Evita en tu vida las contradicciones.
Sé sincero y transparente.
Y sobre todo, sé libre:
obra con la libertad de los hijos de Dios,
esa de quienes no tienen nada que perder
ni nada que ganar y, a la vez, todo que hacer.
 
Comparte cuanto tienes con los hermanos:
regala tu tiempo y tu alegría,
contagia tu ilusión y tu esperanza,
siembra siempre el buen humor.
 
No envidies la suerte de nadie
ni te dejes corroer por la envidia.
Tú, en cambio, sé generoso y desprendido
en ideas, acción y corazón.
 
Conserva tu capacidad de asombro
ante todo lo creado.
Vive cada nuevo día
como si fuera el primero,
como si fuera el único,
como si fuera el último.
 
Da gracias a Dios
todos los días de tu vida.
Y cuando llegue la noche,
haz examen de conciencia:
mira lo bueno que has hecho,
felicítate por ello y siembra más amor
para que nazca nuevo con el sol.

Herminio Otero

 

 

{/tab}